Los tres tipos de personas que hay en el mundo

"No importa cuantas veces nos caigamos sino cuantas nos levantemos"

Las cualidades de ser lider en la empresa del siglo XXI – 2ª parte

Sensibilidad: Ver con el corazón

El anillo de compromiso



Los tres tipos de personas que hay en el mundo




"Recuerda hay tres tipos de personas en el mundo…


1.- Las que hacen que las cosas sucedan.

2.- Las que miran como suceden las cosas.

3.- Las que se preguntan qué es lo que sucedió."

Generalmente somos educados para ayudar a que otros hagan que sucedan las cosas, no se nos instruye para desarrollar nuestra riqueza interior y convertirnos en personas del primer grupo. Lamentablemente el sistema educativo y social está planteado de esta forma.


¿Y que hay que cambiar para pertenecer a un equipo de personas tan importantes e ilustres? ¿Donde se paga la colegiatura para entrar a formar parte de esta selección? La mala noticia es que eso no ocurre en ningún sitio, no existe esa ventanilla donde entregar nuestro formulario relleno con nuestros datos que nos convierta en el grupo de los elegidos.

La buena noticia es que efectivamente no existe dicha ventanilla, no hay un lugar donde apuntarse, solo entrarán a formar parte de él quienes decidan remangarse y ponerse manos a la obra luchando por sus sueños, por hacerlos realidad pase lo que pase, suceda lo que suceda, y lucharán hasta el final visualizando en sus mentes que un día esos sueños serán algo más que imágenes en su cerebro y serán algo real como siempre lo fueron dentro suyo.

Esas personas son las que integran el primer grupo del que hablábamos; son los que hacen que las cosas sucedan; son los que se enfrentan a sus miedos y los superan; sn los que de noche vencen los temores de que las dificultades puedan derribarlos, de que pueden desfallecer, y lo hacen por un solo motivo, porque creen firmemente en la belleza de sus sueños, y los desean con tanta energía como el que está casi ahogado desea un soplo de aire para respirar mientras se debate bajo las olas por salir a flote.

Tú decides si deseas pertenecer al primer grupo o no, pero lo mejor de todo es que si por fin decides integrarte y formar parte de este equipo, nadie puede impedirlo. Pero que si decides no luchar por esos sueños y ver como otros lo hacen realidad, tampoco nadie puede impedirlo. Es tu decisión. Te esperamos, necesitamos la energía que emanan tus sueños para hacer que el mundo avance, y sabemos que si quieres, puedes.

Por último solo te diré que en cuanto decides formar parte de uno de los dos equipos, empiezas a reconocer a los que llevan la misma camiseta que tú, empiezas a darte cuenta que quien está a tu lado habla tu mismo idioma, pero a los del grupo de los hacedores solo pueden identificarlos otros hacedores, pues hablan un idioma diferente que solo es reconocible por quien ha entrado en el equipo.

Las cualidades de ser lider en la empresa del siglo XXI – 2ª parte

En esta segunda parte vamos a ver otras cualidades que debe tener un verdadero líder en las empresas del Siglo XXI.
En la primera parte veíamos algunas muy importantes:

* Capacidad de decisión
* Ser un soñador incorregible.
* Es un entusiasta permanente.
* Es el primero en tomar acción.
* Siempre está en el frente de batalla.
* Es proactivo como forma de ser.


Ahora vamos a enfocarlo con otra perspectiva que aporta nuevos detalles que deben completar la personalidad y el carácter de quien quiera lidera a grupos tanto de trabajadores, o de personas en general.


Empatía: Para que un grupo de personas sienta que debe seguir a alguien, que esa persona merece la pena emularla y pisar donde pisa, debe existir una empatía manifiesta, ya que de lo contrario lo que podemos encontrar es una distancia que dificulta la identificación con sus valores y con sus acciones. Es capaz de ponerse en sus zapatos y tratar de ver el mundo desde su perspectiva para comprender mejor a la persona y no limitarse a juzgar lo que ve u oye.

Humildad: Estoy harto de ver por el mundo personajes que se autoconsideran lideres porque mandan, y nunca mejor dicho, a un grupo de empleados, de distribuidores, o de personas en general. Tremendo error, el ego les ha derribado de lo que podría ser su liderazgo. Quizás en su día lo fueron, pero el ego se les ha inflado de tal manera que ya no sirven de ejemplo, y solo le seguirán mientras mantenga la posición de jefe ante un asalariado, y nuca como ejemplo a seguir. La humildad es una de las cualidades más difíciles de cumplir por el verdadero líder, pues debe mantenerse delante del grupo aun sabiendo que puede haber docenas, cientos o miles o millones de personas que le siguen, que le escuchan, y que hacen cualquier cosa que el diga o promocione y al mismo tiempo ser capaz de seguir siendo humilde y no sentirse superior a ninguno de ellos.


El verdadero líder es humilde independientemente de su capacidad para atraer masas que le sigan, pues sabe que es uno más, y está convencido que ir al frente de ese grupo es un privilegio y una responsabilidad ante la cual no puede dejar que el ego de ver que los demás le toman de referencia se le suba hasta sentirles inferiores por seguirles. Hay una frase que me encanta que dice que las puertas que abre el líder siempre son muy bajitas.

Actitud Mental Positiva: Ya se que es una frase muy hablada desde hace décadas pero aunque he tratado de buscar un sucedáneo para cambiarla, creo que estas tres palabras son las que mejor reflejan la idea que quiero transmitir.


No se trata de ser positivo exteriormente sino interiormente. No se trata de aparentar serlo sino de convertir nuestra forma de pensar en una maquinaria que siempre piensa en positivo, que nunca se enfoca en la parte negativa, que ante las dificultades y los problemas, ve siempre la oportunidad que encierran y pone todo su esfuerzo mental en perseguir esas oportunidades. Que mientras todos los demás se deprimen y bajan su energía al encontrarse dichos problemas, el líder es capaz de ver las soluciones y contagiar a los demás de su enfoque y visión. Y la experiencia me ha demostrado que eso se puede entrenar hasta desarrollarlo.


Sabe escuchar: Oír es algo que todos nacemos sabiendo hacer, pero escuchar es algo muy diferente a pesar de que la creencia popular es que ambas cosas son lo mismo.


Un verdadero líder debe aprender a escuchar y sobretodo convertirse en un experto en que los demás sientan que son escuchados, y para ello debe practicar lo que se denomina la escucha activa, esa que se desarrolla cuando uno se preocupa e interesa de lo que le sucede a los demás.

Todos hemos tenido la experiencia en conversaciones con personas incluso con las que nunca habíamos hablado antes, y hemos podido percibir como nos escuchaba poniendo atención e interesándose por lo que le contábamos haciéndonos multitud de preguntas, y por otro lado también todos hemos pasado por la experiencia de quien al contrario que el caso anterior, hemos estado contándole algo que considerábamos importante a una persona, que nos iba diciendo “si, si, si…” pero con el convencimiento de que no nos estaba haciendo ni caso a pesar de “hacer que nos escuchaba”. La diferencia la conocemos todos, y el líder no puede permitirse el lujo de convertirse en una persona del segundo tipo.

Hace sentir valiosos a los demás: En la sociedad actual cada vez más se tiende a ir cada uno a lo suyo sin preocuparse de lo que le ocurre al resto, y eso nos lleva a una situación de aislamiento emocional que nos perjudica la autoestima y finalmente nos impide que seamos lo mejor que podríamos ser. Adicionalmente a esto, hay una especie de conciencia colectiva que nos obliga a quejarnos de todo como si de un deporte se tratara.

El líder de la sociedad de este siglo es una persona capaz de ver en cada uno una serie de cualidades que ni siquiera ellos mismos son capaces de ver. Tiene un enfoque de búsqueda constante en cada persona con la que tiene relación, para poder encontrar esas características que alabar y elogiar, y de inmediato decírselo y agradecérselo, haciendo sentir importante y valiosa a la otra persona. De esta manera logra que los demás crezcan desde dentro por el reconocimiento que han recibido y eso se valora con gratitud.

Hace tiempo leí una frase que decía que “El mayor bien que podemos hacer a una persona no es compartir nuestra riqueza con él, sino revelarle la propia riqueza que lleva dentro”.


Nunca se rinde: Y finalmente la que podríamos decir que es una de las cualidades que más sorprende es que cuando aparecen las verdaderas dificultades, y esos problemas persisten a pesar del esfuerzo hecho, y pasan los días y nadie en el grupo es capaz de ver la luz al final del túnel, el líder sigue siendo incombustible y sigue adelante. Es ese tipo de persona que no le importa cuantas veces se caiga porque siempre vuelve a levantarse apoyado en esa fe ciega que tiene en lo que hace, y pase lo que pase, NUNCA SE RINDE. Insisto, PASE LO QUE PASE, NUNCA SE RINDE. Y esa actitud es contagiosa ya que infecta de fe a los que le rodean y genera una energía nueva en donde ya solo existía el agotamiento y la desesperación.


Es capaz de poner en práctica lo que los corredores profesionales de maratón llaman “el kilómetro extra” que es ese esfuerzo que se pone cuando las fuerzas ya se han agotado y están al borde del desfallecimiento, es una energía que no se sabe de donde sale pero que aparece cuando, solo por convencimiento personal, se pasa ese límite en el que es casi seguro que se desfallezca. Y el líder conoce esa energía que le nace como digo del convencimiento personal que tiene y que nada exterior es capaz de robarle.

Espero que todo lo que he resumido en estos dos artículo los ayude a mejorar, a superarse, y a tener un mejor liderazgo en sus organizaciones, ya que cualquiera de las cualidades que he descrito pueden aprenderse y practicarse, no es necesario nacer con ellas, aunque lo que si es necesario tener es la decisión para aprenderlas y persistir hasta dominarlas, pero la mala noticia es que el verdadero dominio no llega nunca, y un líder del siglo XXI sabe que siempre podrá mejorarlas.

"No importa cuantas veces nos caigamos sino cuantas nos levantemos"


Cuando escuché esta analogia que les traigo hoy, me supuso un impacto mental que nunca he podido olvidar, ya que la costumbre social es pensar constantemente en que nada nos derribe, en que nada nos haga doblar la rodilla, en ganar cada batalla, sin embargo es un error de enfoque ya que lo que importa no es tanto cuantas veces caemos sino que siempre nos volvamos a levantar, no es ganar cada batalla sino ganar la última que da la victoria final al ganar la guerra.La ley se llama de la pelota ya que si pensamos en una pelota que la tiramos contra el suelo, siempre rebota, y aun cuando la estamos haciendo caer, siempre se levanta, y nosotros debemos ser como una pelota que si se cae, se levanta, y si se vuelve a caer, se vuelve a levantar, y que por muchas veces que se caiga, siempre se vuelve a levantar.

Mientras nos volvamos a levantar, seguiremos estando vivos y no habremos perdido, seguiremos siendo ganadores a la espera de la última batalla.

Las cualidades del lider en la empresa del siglo XXI - 1ª parte



Un líder es una persona que jamás puede autoproclamarse a si mismo como tal, sino que son sus cualidades y sus acciones las que le llevan a que los demás le consideren así siguiéndole.
Cuando oímos la palabra “líder” podemos percibir una sensación muy concreta, y aunque todos pensamos que entendemos lo mismo, la realidad es que sin embargo este vocablo ha sido tan manoseado que actualmente ha sido despojado del verdadero valor que intrínsecamente ha tenido desde mucho tiempo atrás.

Pero analicemos lo que significa y apliquémoslo a la empresa. He escuchado muchas definiciones de esta palabra a lo largo de los años, pero partiendo de que un líder jamás puede autoproclamarse a si mismo sino que son los demás los que lo hacen siguiéndole, voy a seleccionar tres que creo que definen bastante bien los valores que se supone que es el verdadero liderazgo y que son las que trato de hacer propias desde hace años.


La primera me la dijo un amigo del que he aprendí muchas cosas sobre calidad y servicio, Según él,
el verdadero líder es aquel capaz de levantarse cuando los demás se agachan por el ruido de las balas y a pesar del miedo que pueda tener, superarlo y avanzar hacia donde él cree que el grupo debería dirigirse demostrando que el avance es posible.

La segunda se la atribuyen al ex-secretario de estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger y dice así:
La tarea del líder es mover a su gente desde donde se encuentra hacia donde no ha estado. El público no comprende plenamente el mundo hacia donde va. Los líderes han de invocar una alquimia de visión grande. Aquellos que no lo hagan, serán juzgados como fracasos, aunque gocen de gran popularidad por el momento”.

Por último, la tercera definición es en un lenguaje muy coloquial pero muy explicito:
“Líder es aquel que es capaz de levantar su cabeza por encima de la de los demás poniéndose al frente, y a pesar de los tomates que le puedan lanzar por ese único motivo, sólo se preocupa de quitárselos y seguir adelante persiguiendo un sueño y creando el camino que demuestre y permita a los demás que es posible”.

Pero ¿Qué cualidades hay escondidas en estas frases que son las que definen a un verdadero líder? Veamos algunas de ellas:

Decisión: Esta me encanta porque da relevancia a un hecho que todos conocemos y es que cualquiera que destaque en la sociedad actual, inmediatamente será atacado, y de ahí la paradoja de “los tomates” como si de un teatro antiguo se tratase, pero incluye en ese líder la firmeza de decisión de aceptar que ocurrirá y que en vez de enfrentarse a quien se lo ha tirado, simplemente se limpiará y seguirá hacia delante persiguiendo un sueño. Y es precisamente esa palabra una de las que deben tener como propia los verdaderos líderes: Sueños.

Soñador: En la empresa actual, o mejor dicho en la sociedad actual, y por tanto queda incluida la empresa en general, soñar es un vocablo que es sinónimo de no estar con los pies en la tierra, de no tener bien asentadas las capacidades intelectuales, de no haber madurado lo suficiente, sin embargo el líder debe ser un soñador, debe ser capaz de crear, creer y por supuesto de soñar en grande, y ver lo que los demás no ven creando un nuevo enfoque hacia donde dirigir la empresa o el grupo, y entusiasmar al resto con su visión.
Podemos recordar las palabras de Martin Luther King “He tenido un sueño” que corrieron como pólvora por la sociedad americana contagiando ese sueño a sus conciudadanos.

Entusiasmo: El líder debe ser una persona que además de tener esa visión de los sueños hacia los que se dirige, tiene que ser capaz de contagiar a los demás de su confianza en que es posible lograrlos, pero no un día concreto contándoselo al grupo, sino que debe vivirlos con tal intensidad y tener un convencimiento interno de tal envergadura, que cada vez que habla sobre ello, todos puedan percibir su deseo, su emoción, su visión, su convencimiento con tal pasión que no solo se dan cuenta de inmediato que cree firmemente en ellos, sino que se contagian de su energía y fe en el proyecto viéndose arrastrados al mismo.

Siempre el primero: Otra cualidad que va inmersa en la propia palabra de liderazgo es que siempre es él quien va el primero, siempre es él quien va al frente del grupo, abriendo el camino para que los demás puedan avanzar, demostrando cual es la zona libre de minas y arriesgando en las zonas oscuras para explorar lo desconocido hasta poder abrir la senda por la que los demás continúen sin riesgo.


Conozco muchos empresarios de la vieja escuela, que se consideran a si mismos líderes, pero que sin embargo se mantienen en la retaguardia diciendo a sus equipos lo que deben hacer y haciendo balance de los resultados para evaluar si la estrategia fue correcta. El verdadero líder es el que sale a la calle y prueba sus teorías sufriendo en carne propia los errores de dichos planteamientos, separando el grano de la paja para que los demás puedan ser mucho más eficaces. La mayoría de los emprendedores del Siglo XXI están en esta clasificación.

Siempre en el frente de batalla: Otra cualidad imprescindible del verdadero líder es su falta de distancia con la realidad. Es una persona que no se arruga en mantenerse activo junto a su gente, estando inmerso diariamente en el avance de la organización o grupo que se supone lidera para conocer el pulso y el ánimo que hay en las personas de dicho grupo, y de esta forma adelantarse a los problemas intuyéndolos, y en caso de que la energía o la fe decaigan por las dificultades del camino, ser el primero en ponerse al frente y enfrentar las dificultades

Proactivo: Cualquier persona que lidere una organización o una empresa no puede quedarse esperando a ver que ocurre, sino todo lo contrario, deber convertirse en un ser proactivo y adelantarse a lo que ocurra previendo como si de una partida de ajedrez se tratara y generando acción antes que el resto. Aquellos que se mantienen siendo reactivos siempre dependerán de lo que ocurra, mientras que el verdadero líder es que la que hace que ocurra.

En la segunda parte completaremos esta lista con otras cualidades igualmente imprescindibles que junto a las que acabamos de ver, definen a ese verdadero líder que hace avanzar a las empresas de este Siglo XXI, mientras nos quedaremos con la frase que siempre repito y que es la base del éxito del verdadero líder, que es la de que nunca dejas de seguir SOÑANDO EN GRANDE, no nos conformemos con menos.

Tres pequeños árboles

La suerte y la mala suerte



Esta historia la conozco hace tiempo y me gusta porque refleja que nada es lo que parece, sino que todo tiene muchos matices y puede ser bueno o malo dependiendo de las circunstancias que lo rodean y dependiendo del momento en que ocurren. Es un buen cuento para reflexionar.


Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:

- ¡Padre, que desgracia! Se nos ha ido el caballo.
- ¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre- veremos lo que trae el tiempo...

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

- ¡Padre, que suerte! -exclamó esta vez el muchacho- nuestro caballo ha traído otro caballo.
- ¿Por qué le llamas suerte? -repuso el padre-. Veamos que nos trae el tiempo...

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se rompió una pierna.

- ¡Padre, que desgracia! -exclamó ahora el muchacho-. Me he roto la pierna!.

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:

- ¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo...

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que lloraba de dolor en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo. El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que a veces lo que creemos malo se hace bueno y lo que creemos bueno se hace malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo tener confianza, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas si sabemos aprovecharlo.

 

2009 ·frases de amor by TNB